Ignacio Arriaga · 21/03/2026
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Uno de los problemas más habituales que comento con otros fundadores es la incapacidad que tienen para conseguir que la gente más senior de su equipo técnico quiera utilizar IA. Y, como casi todo en todas las empresas, esta resistencia es un tema de incentivos.
Llevamos meses escuchando que la IA va a cambiar –¿ha cambiado?– el mundo del desarrollo de software. Y, mientras la gente más junior se lanza a los agentes de IA sin problema, la gente más senior quiere seguir trabajando exactamente igual que lo hacía antes, como si nada de hubiera sucedido.
La respuesta fácil es que son mayores, que les cuesta cambiar, que son conservadores. Es una respuesta cómoda porque no te obliga a hacer nada distinto. Y es falsa.
Un developer senior lleva años acumulando algo muy concreto: saber cosas que los demás no saben.
Saben por qué el sistema de caché se diseñó así en 2019. Saben cómo apañar un pico de tráfico en Black Friday. Saben que Stripe tiene un comportamiento raro en una llamada a la API. Saben muchas cosas que no están en ningún sitio además de en su cabeza.
Ese conocimiento acumulado es su ventaja competitiva. Y la IA, desde su perspectiva, tiene el potencial de quitarles su ventaja. Y es lógico pensarlo porque, en parte, es cierto.
Los juniors, en cambio, tienen poco que perder y todo que ganar. La IA les permite competir en terrenos donde antes estaban en desventaja estructural. Claro que la adoptan con entusiasmo.
El error es tratar la resistencia del senior como un problema de actitud cuando es un problema de incentivos.
Cuando hayas discutido con la gente de tu equipo sobre lo importante que es introducir la IA en el desarrollo, habrás escuchado cosas como:
”La IA no es tan buena programando con un programador.” ”El código que escribe es una mierda.” ”No vale para proyectos grandes.”
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Todas tienen su parte de verdad. Pero cada vez son más mentira. Este es Will Smith comiendo espaguetis según la IA en 2023. Te puedes imaginar cómo lo hace ahora. Pues lo mismo ha sucedido con las herramientas de generación de código.
Las excusas son cada vez menos reales y los seniors cada vez están más amenazados. Realmente amenazados. Porque ven la IA como sus sustituto y no como el multiplicador que realmente debería ser.
Cuando dicen que el código que genera la IA es una basura pueden llevar una parte de razón, de nuevo cada vez menos. Pero no es importante porque el código cada vez es menos importante. Probablemente acabemos en una abstracción superior al código y este acabe siendo lo que es ahora el ensamblador.
Hace poco he trabajado bastante con uno de los mejores equipos técnicos que he visto y uno de ellos dijo “están escribiendo código a mano, como los bárbaros”. Era una broma pero toda broma esconde algo de verdad. En mi experiencia, cuanto más capaz es un desarrollador, menos miedo tiene de utilizar la IA.
Hay dos escenarios: que en tu equipo solamente haya seniors o que haya una mezcla de seniors y juniors.
Si solamente tienes seniors es posible que vivas en una burbuja en la que aparentemente no existe la IA. Y tengas que empujar directamente desde arriba para que se use y, si no eres un fundador técnico, te encuentres con mucha reticencia y las objeciones que hemos indicado arriba.
En cambio, si tienes ambos perfiles y los juniors son espabilados, vas a tener una curva de productividad invertid en tu equipo: los juniors van a acabar completando las cosas más rápido que los seniors. Eso crea tensiones de gestión muy concretas: ¿cómo justificas la diferencia salarial? ¿Cómo evitas que los juniors que son los que más modernizados están acaben marchándose?
Lo normal, es que como el poder está en manos de gente senior y son los que más se enfrentan al uso de la IA, la tendencia sea a no utilizarla y no investigar sobre sus avances y eso hará que tu empresa se quede atrás con respecto a los competidores que están produciendo infinitamente más rápido que antes.
Desgraciadamente para ti, una de las cosas en las que mejor funciona la IA es programar. Linus Torvalds o Donald Knuth ya se han rendido a la evidencia pero y, muy probablemente, tú no programes mucho mejor que ellos.
El desarrollador que más va a valer en los próximos años no es el que escribe el mejor código, sino el que entiende qué problema hay que resolver y consigue que se resuelva. La ingeniería siempre ha sido sobre soluciones, no sobre implementaciones. La diferencia es que ahora el tiempo que pasa entre pensar una solución y aplicarla se está acortando por momentos.
Esto implica que tienes que acercarte al negocio, si te dedicabas a cerrar tickets de jira estás muerto. Si tu propuesta de valor es ejecutar lo que otros definen, estás en muy mal lugar. Omar Pera, una de las personas que más saben de IA de España, me dijo “Si te alegras cuando los algoritmos mejoran, estás en un buen lugar en cuanto a la IA, si te disgusta que lo hagan, te va a sustituir”. Siguiendo esa reflexión: si te dedicas a cerrar tickets te va a sustituir; si traes soluciones a problemas, te va a ayudar a implementarlos más rápido.
La resistencia a la IA es un comportamiento racional ante una amenaza real del estatus de los desarrolladores. Si intentas resolverlo con presión o con evangelización desde arriba, vas a perder el tiempo.
Lo que funciona es cambiar los incentivos. Dales un rol en la transición, no solo una obligación. Que el senior que más sabe de tu sistema sea el que define cómo se integra la IA. Una de las cosas más importantes para que que el desarrollo con IA funcione bien es el contexto y poca gente tiene más contexto que un senior.
Si lo haces bien, acabarás con un equipo más rápido y con más comprometido que nunca. Si no lo haces, acabas eligiendo entre dos malos caminos: una empresa que no adopta IA porque el poder está en manos de quien más tiene que perder con ella, o una guerra interna entre los que quieren usar la IA y el resto que se ve amenazado.
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